La Armada prepara la baja de los patrulleros Infanta Elena e Infanta Cristina, operativos desde hace más de 40 años. El primero será retirado antes de final de 2022 y el segundo causará baja aproximadamente un año después, en el segundo semestre de 2023, según el calendario ya aprobado.
Los dos buques entraron en servicio en 1980 como corbetas de la clase Descubierta y, a principios de los 2000, fueron sometidos a un proceso de transformación a patrulleros de altura. La decisión se ha tomado tras un análisis del “esfuerzo de sostenimiento requerido para mantener la actual capacidad operativa” del Infanta Elena y el Infanta Cristina, detalla la Armada a Infodefensa.com. Este informe concluye que “lo más eficiente es darlos de baja”.
El proceso comenzará con el Infanta Elena. En este caso, la baja fue aprobada por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante general Antonio Martorell, el pasado 14 de julio de 2022. Tras la firma del Ajema, el Estado Mayor y la Jefatura de Apoyo Logístico están coordinando ya la planificación de las acciones de inmovilización y posterior desarme con el objetivo de hacer efectiva la baja durante este segundo semestre de 2022, como adelantó el diario El Confidencial Digital.
Baja del Infanta Cristina, en 2023
Por su parte, el Infanta Cristina continuará en servicio en la Flota un año más, detalla la Armada, “hasta iniciar su proceso de baja previsiblemente en el segundo semestre de 2023”. Aunque la orden no está firmada aún, el Estado Mayor de la Armada ha finalizado el análisis de impacto sobre el futuro del buque, “determinando la conveniencia de iniciar el proceso de baja” el próximo año.
Las misiones de estos buques serán asignadas al resto de patrulleros oceánicos de la Armada. La Flota dispondrá tras su retirada de diez patrulleros oceánicos (seis clase BAM y cuatro clase Serviola), a los que hay que sumar tres patrulleros clase Anaga -Medas, Tabarca y Tagomago-. En este último caso, no obstante, la Armada matiza que “sus 41 años de servicio hace necesario planear su relevo en el corto/medio plazo”.
La coberta europea, el futuro
En el medio y largo plazo, la Armada señala además que la previsión es sustituir los cuatro patrulleros Serviola -Serviola, Centinela, Vigía y Atalaya- por otras cuatro unidades de la corbeta europea, un programa que forma parte de la Cooperación Estructurada Permanente de la UE (Pesco, por sus siglas en inglés).
Esta iniciativa, liderada a nivel industrial por Navantia, Fincantieri y Naval Group, acaba de recibir 60 millones de euros en la primera convocatoria del Fondo Europeo de Defensa (EDF, por sus siglas en inglés). El objetivo es el desarrollo de una corbeta modular, flexible, interoperable e innovadora con tecnologías de última generación.