El representante de la agrupación Generación Malvinas, Jorge Oliver, comentó en un medio radial local que el destructor ARA Santísima Trinidad, el buque que encabezó el desembarco en Malvinas durante el conflicto bélico contra Reino Unido (1982), no podrá convertirse en un museo debido al alto grado de deterioro del mismo.
Después de que el presidente Alberto Fernández declarase la nave en desuso en diciembre de 2020 y facultase a proceder con la enajenación de la misma mediante el Decreto 1017/2020, Oliver presentó un amparo ante el Juzgado Federal N° 1 de Bahía Blanca para evitar la venta del buque como chatarra.
El juez Walter López Da Silva dictó una resolución en septiembre de 2021 que impidió cualquier medida relacionada con el destino final del destructor ARA Santísima Trinidad. La medida fue ratificada en diciembre por los camaristas Pablo Larreriera y Leandro Picado.
A pesar de no poder recuperar el buque como museo, ciertas piezas como la proa, la torreta del cañón de proa, el sistema de lanzamiento de misiles y la popa serán extraídos para poder conservar algo de su historia.
El ARA Santísima Trinidad y su historia
El buque fue ensamblado por el Astillero Río Santiago y entregado en 1980. Se trata de un destructor misilístico del Tipo 42, mismo que el HMS Sheffield, hundido en Malvinas, y su gemelo el ARA Hércules, construidos los astilleros de Vickers Shipbuilding en Barrow-in-Furness. Durante su construcción fue atacado por el grupo guerrillero Montoneros, lo que retrasó su entrega.
Durante la Guerra de Malvinas encabezó las operaciones para recuperar las islas. En él viajaban el comandante del TOM, general de división Osvaldo García, y el máximo oficial naval en operaciones contraalmirante Walter Allara. Desde éste zarparon varios botes con comandos anfibios previo al asalto final sobre las islas.
Luego de la contienda, continuó operando como parte de la flota de mar. Su última navegación fue en junio de 1989, cuando comenzó a proveer piezas de repuestos a su buque gemelo. Durante el gobierno de Nestor Kirchner, en 2004, fue dado de baja.
Por falta de mantenimiento y una avería en una tubería, en 2013, el buque se escoró totalmente a babor en la dársena en la que se encontraba en Puerto Belgrano. Un año más tarde comenzaron las tareas para reflotarlo, objetivo que se consiguió recién en 2015.