Colombia ha empleado aeronaves de los tipos IAI Kfir C10/!2 COA y Embraer EMB 314 Super Tucano (A-29) para bombardear áreas campamentarias de la organización criminal transnacional Clan del Golfo (AGC/EGC).
Según el ministro de defensa de la nación, Pedro Sánchez, los ataques provocaron la baja de nueve integrantes de la organización terrorista, entre ellos dos cabecillas. Los hechos, que sucedieron en una zona rural del departamento de Antioquía (nororiente del país), fueron calificados como "objetivos lícitos", sin afectaciones a los DDHH ni al Derecho Internacional Humanitario.
En este sentido, según pudo saber Infodefensa.com, la orden de ataque se dio luego de al menos media decena de verificaciones previas, constatando que en el objetivo no hubiera población NNA (niños, niñas y adolescentes) y con la venia de Presidencia.
La acción fue recibida positivamente por amplios sectores políticos del país, que hasta el momento habían criticado al Gobierno nacional por su renuencia a realizar operaciones contundentes contra de las organizaciones criminales y terroristas. Según el arco político, esta inacción por parte del Ejecutivo ha tenido como consecuencia un aumento considerable en la inseguridad y la alteración del orden público en la nación, con graves afectaciones a los derechos de la población.